En aquel rincón de mi ser donde tengo depositada mi alma,
Allí te encontrabas tú, ciertamente…
Al contemplar tu mirada en sólo un segundo
En ese momento supe que te quedarías allí para siempre conmigo.
viernes, 20 de mayo de 2011
Es necesario encontrar la riqueza en nuestra individualidad, en nuestros silencios, en nuestro mundo interior, en nuestro yo. Nos interrelacionamos con los demás y no necesariamente debemos aceptar sus criterios y sus circunstancias. El verdadero tesoro lo encontramos en nuestra paz interior a través de las pequeñas tormentas que nos envuelven.
Conservamos sentimientos que afloran cuando llega el momento preciso o cuando chocamos con algún recuerdo detenido en el subconsciente. Esta vez me encontré con esta página en blanco que es la compañera silente que no me reprocha nada, que ordena mis palabras y mis sentidos. Tengo la firme convicción de que la libertad esta dentro de nosotros mismos de nuestra manera de asimilar las cosas, de esa secreta combinación de virtudes y defectos que define cada ser, cada espíritu que llevamos dentro en relación con nuestro andar, y como resultado lo que podemos hacer, o lograr con ello. Ser feliz es una opción determinante que puede convertirse en una decisión diaria y obstinada cuando la marea nos arrope. Debemos aprender a vivir con individualidad, conociéndonos a nosotros mismos cada día, en nuestro interior, descubriendo el encanto que nace desde que somos niños, tratando de evitar la malicia que pueda llevar el entorno en un momento específico para que no nos afecte.